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¿cómo repercute la lactancia materna en la boca del bebé?

Aunque no exista una evidencia científica determinante de la relación de la lactancia materna con una correcta oclusión, sí podemos afirmar que aquellos niños amamantados hacen un menor uso del biberón y el chupete y por tanto, esto disminuye el riesgo de desarrollar una maloclusión (es decir, de que el niño se desarrolle mordiendo mal o con apiñamiento de dientes).
El amamantamiento favorece el avance mandibular (los bebés tienen una posición más posterior de la mandíbula que se va adelantando con el desarrollo), mientras que la succión por biberón y chupete hacen movimientos a la inversa. Además, succionar la leche materna supone un mayor esfuerzo para la musculatura del bebé, que se manifiesta en mayor cansancio y una inducción al sueño, positivo para sus ritmos circadianos, hecho que se ve favorecido por el contacto con la madre. Además, la leche materna contiene L-triptófano, una enzima que favorece el sueño, y que unida al contacto con la madre y el pecho materno, ayuda a dormir más.

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